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Marcelo me escribió por WhatsApp un viernes a la tarde. Tiene una rotisería en Caballito, abierta hace cinco años. AGIP le había trabado un embargo en la cuenta del comercio y no podía cobrar las tarjetas de la semana. Estaba al borde de cerrar.

El primer mes: parar el sangrado

  • Comparecencia urgente ante AGIP para suspender la ejecución
  • Adhesión al plan de facilidades vigente con beneficios de la moratoria
  • Solicitud de levantamiento del embargo con la primera cuota pagada
  • Liberación de la cuenta bancaria en 72 horas

El diagnóstico de fondo

Marcelo facturaba bien, pero hace tres años había dejado de presentar declaraciones de Ingresos Brutos porque el contador anterior se había mudado y nunca lo reemplazó. La deuda acumulada era de cerca de $14 millones entre capital, intereses y multas.

La solución

  • Plan de pago a 60 cuotas con condonación parcial de intereses
  • Reconstrucción de las DDJJ atrasadas mes por mes
  • Régimen de "contribuyente cumplidor" para los próximos 12 meses
  • Sistema de control mensual con alertas de vencimiento
  • Revisión de la categoría en Convenio Multilateral (no aplicaba)

Lo más importante de un caso así no es solo arreglar la deuda. Es dejar al cliente con un sistema mensual claro para que nunca más vuelva a estar en esa situación. Sin eso, en seis meses está de vuelta en cero.

El resultado

Pasaron 14 meses. La rotisería sigue abierta, Marcelo pagó 14 cuotas sin atrasarse una sola vez, y trabajamos en conjunto la liquidación mensual. Cero embargos, cero sustos.

Si arrastrás deuda con ARCA, ARBA o AGIP, no esperes a que te embarguen para hacer algo. Las moratorias actuales son la mejor ventana de los últimos años.